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Pan

Los egipcios fueron los primeros en poner un trozo de pan para cada comensal en la mesa. De hecho, fueron ellos quienes descubrieron la fermentación y, por lo tanto, la receta original, en el siglo IV A de C.

Para los griegos, el pan era un alimento que ofrecían a los dioses en sus rituales, aunque más tarde lo hicieron comida habitual en su alimentación.

En Roma era un alimento que solo se podían permitir las clases pudientes, aunque con el paso de tiempo se convirtió también en un alimento común.

En la Edad Media el pan ya es un clásico, se crea el gremio de los panaderos. En ambientes de clases adineradas, se utiliza como plato para colocar la comida y, una vez usado se lo daban a los pobres.

Durante los siglos XVIII y XIX se realizan mejoras en las técnicas de producción del pan tanto en ingredientes como en maquinaria.

A pesar de la cantidad de civilizaciones que las personas llevamos comiendo pan, hay un mito negativo girando en torno a él. No es cierto que engorde mucho. Una persona con un ritmo de vida activo puede permitirse comer 250 gramos de pan al día sin miedo a engordar, según la Organización Mundial de la Salud.

100 gramos de pan aportan 250 calorías y engorda mucho menos que 35 gramos de mantequilla o un bollo, que proporcionan calorías en forma de hidratos de carbono en vez de en grasas como el pan, resultando más perjudiciales para el organismo.

Por lo tanto, el pan nos ayuda a equilibrar la alimentación aportando la energía y las sustancias necesarias al organismo.

TIPOS DE PAN.

Blanco: de barra, rustico, de doble fermentación, baguette… El pan rústico y el de doble fermentación, sabemos que se conservan mejor que el resto de panes y tienen más sabor. La baguette, es más indigesta que el resto de tipos de panes, hay que dejarla reposar antes de ingerirla.

Integral: se elabora con harina integral, es decir, harina realizada a partir del grano del cereal completo. Su aporte de vitaminas y minerales es más alto que en el pan blanco.

De salvado: añaden a la harina refinada brotes de salvado, lo que le aporta más fibra. Aunque sus nutrientes son muy similares al del pan blanco.

De centeno: no tiene mucho gluten por lo que no es tan esponjoso como el pan blanco, obteniendo una masa más compacta.

De cereales: al utilizar varias clases de cereales tiene propiedades muy saludables. Es rico en fibra, minerales y vitaminas.

Tostado: aporta más nutrientes que el pan blanco al realizarse con menos cantidad de agua.

De molde: lo malo de este tipo de pan es que le añaden grasa para conseguir la textura que le caracteriza.

Sin sal: se elimina la sal en su proceso de elaboración.

De maíz: no contiene gluten por lo que es apto para las personas que no pueden tomarlo.

No leudado: no se le añade levadura, es el caso de panes como la pita o las tortitas de maíz.

En cuanto al pan de fibra y el no leudado, resultan adecuados durante los regímenes, ya que dan sensación de estar lleno y, por otro lado, el de fibra tiene propiedades que evitan el estreñimiento y ayudan a mejorar el colesterol.

Otras variedades: de soja, de frutos secos, de frutas, de doble fermentación, dulces, con especias, con embutidos… Encontramos muchísimos tipos de pan de muchas variedades, sería imposible hacer una lista con todos ellos.

Lecturas recomendadas

Tipos de panes básicos http://www.creativegan.net/archives/tipos-de-panes/

Haz tu propio pan casero http://www.hogarutil.com/cocina/recetas/recetas-pan/